El Sudoku, el puzle de colocación de números basado en la lógica, tiene una historia fascinante que abarca continentes y siglos. Aunque parece un fenómeno moderno, sus raíces se hunden profundamente en la historia de las matemáticas.

Euler y los cuadrados latinos

En el siglo XVIII, el matemático suizo Leonhard Euler desarrolló el concepto de «Cuadrados Latinos», una cuadrícula donde cada número o símbolo aparece exactamente una vez en cada fila y columna. Esto sentó las bases matemáticas de lo que finalmente se convertiría en el Sudoku.

Number Place en América

La versión moderna del puzle, con la incorporación crucial de las subcuadrículas 3x3, fue publicada por primera vez en 1979 por un arquitecto estadounidense llamado Howard Garns. Apareció en la revista Dell Pencil Puzzles and Word Games con el nombre de «Number Place».

El auge japonés

En 1984, la editorial japonesa de puzles Nikoli introdujo el juego en su revista Monthly Nikolist. Le dieron el nombre de «Sudoku», abreviatura de una frase japonesa más larga que significa «los dígitos deben ser únicos» o «los dígitos solo deben aparecer una vez». Nikoli introdujo dos reglas clave que definieron el juego moderno: el puzle debe ser simétrico y debe tener exactamente una solución.

Fenómeno global

El Sudoku permaneció relativamente desconocido fuera de Japón hasta 1997, cuando Wayne Gould, un juez jubilado de Hong Kong, descubrió el puzle en una librería de Tokio. Pasó años desarrollando un programa informático para generar puzles de Sudoku rápidamente. En 2004, presentó los puzles al Times de Londres, que comenzó a publicarlos diariamente. Esto desencadenó una moda mundial, convirtiendo al Sudoku en un elemento básico de los periódicos de todo el mundo.